Justo Homenaje de la UNAM al Maestro Alonso Aguilar Monteverde (1-VII-2010)


Fernando Paz Sánchez. El día 29 de abril de 2010 en el Auditorio Narciso Bassols de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México se dieron cita varias instituciones y organizaciones con el fin de rendir un sencillo reconocimiento a la valiosa contribución del Maestro Alonso Aguilar a la educación e investigación y un homenaje a su limpia trayectoria política, siempre a favor de las mejores causas del pueblo mexicano.


En el evento en cuestión participaron: el Dr. Leonardo Lomelí Vanegas, Director de la Facultad de Economía, y los maestros: Benito Rey Romay, con la representación del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Pablo Arroyo Ortiz, Vicepresidente de la Academia Mexicana de Economía Política y Fernando Paz Sánchez, Presidente de la Asociación por la Unidad de Nuestra América, A. C.

Entre los conceptos expresados por el Dr. Leonardo Lomelí Vanegas en dicha ocasión, me permito reproducir los siguientes:
“Quiero empezar diciendo que estar en el Auditorio Narciso Bassols nos obliga a recordar que una de las raíces del pensamiento y sólida formación de Alonso Aguilar fue precisamente Narciso Bassols García –su maestro y amigo– a quien Aguilar ha dedicado uno de los múltiples libros de su numerosa obra publicada, una antología que tituló Narciso Bassols: Pensamiento y Acción. En el prólogo de este libro, Alonso Aguilar escribe:

En cada artículo de esta obra está presente su profunda y creciente inquietud por los problemas sociales del país y de su tiempo y sobre todo, a partir de 1925, claramente se advierte en ellos que su pensamiento está en plena evolución, y en marcha la búsqueda empeñosa de nuevos caminos.

“Creo que podríamos prologar con el mismo texto una antología de los trabajos de Alonso Aguilar, sin duda aprendió de su maestro la congruencia que se necesita entre el pensamiento y la acción.

“Quienes lo conocemos, sabemos que no es un economista de escritorio –aunque ha pasado muchas horas escribiendo y estudiando la realidad latinoamericana– es un humanista revolucionario, que ha llevado su trabajo intelectual y su pensamiento crítico a la formación de grupos y movimientos políticos que han dejado una huella imborrable en la lucha por la libertad, la justicia y el desarrollo social de México y de América Latina.

“Pensamiento y acción han sido el motor de su existencia, como investigador, como docente, como actor político desde muy joven cuando apenas iniciaba sus estudios.

“Influido por los movimientos ferrocarrilero y magisterial, a finales de los años cincuenta, la pluma del maestro Aguilar, junto con la de su amigo de toda la vida, Fernando Carmona de la Peña, dejan ver valientemente el ejercicio de una crítica política comprometida con Vallejo, Campa y los demás líderes de esos movimientos.

“En 1963 participó al lado del general Lázaro  Cárdenas en el Movimiento de Liberación Nacional, fundado en octubre de ese año.

“Aguilar ha estado siempre cerca de los dirigentes revolucionarios de América Latina, Asia y África.

“En los años setenta, Alonso Aguilar trabaja en la fundación de un nuevo grupo político, el Movimiento del Pueblo Mexicano,  y editan una revista Estrategia, que contribuye a convocar y aglutinar a muchos de los jóvenes salidos del movimiento del 68, interesados en formar parte de una agrupación de izquierda independiente. Estrategia, como voz del grupo lucha por la democracia y el cambio social en México.

“Estudioso de la historia nacional y universal, maestro en toda la extensión de la palabra –por vocación y por formación– Alonso Aguilar es un hombre que ha dedicado muchos años de su vida a la enseñanza y al aprendizaje de la economía política.

“Marx, Lenin y Engels han sido para él referentes teóricos de cabecera. Asimismo, los textos del grupo de economistas marxistas norteamericanos integrado por Paul Sweezy, de quien tomo nota de Teoría del Desarrollo, Paul Baran, precursor de la Teoría de la Dependencia, Henry S. Magdoff y Leo Huberman fundadores de la revista Monthly Review, con quienes mantuvo una relación estrecha a lo largo su vida.

“También aparecen en su obra referencias de los economistas más brillantes de la CEPAL y desde luego de los grandes dirigentes políticos del siglo XX, como Fidel Castro y Che Guevara.

“En las páginas de sus memorias recientemente publicadas bajo el título Por un México libre y menos injusto, aparecen los personajes más significativos de la vida política, cultural y social de México: presidentes de la República, pintores, escultores, periodistas, activistas políticos tales como Diego Rivera, el general Cárdenas, José Vasconcelos, Narciso Bassols, Víctor Manuel Villaseñor, José Iturriaga, Luis Echeverría, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines  y Adolfo López Mateos.

“Esta obra es la culminación y la continuidad de otras, como El Milagro Mexicano escrita en los años sesenta […] y también México: Riqueza y Miseria, uno de los primeros grandes estudios que revelaron la situación de desigualdad y de atraso de la Nación Mexicana.

“Infatigable luchador social y político, maestro universitario distinguido, formador de numerosas generaciones de economistas. La vasta obra de Aguilar abarca un abanico de ejes temáticos que recorren el mapa de la historia social, económica y política de México y de América Latina desde la economía política, los problemas de la dependencia, la importancia de la educación, las crisis y sus consecuencias socio-históricas, y desde luego los problemas del subdesarrollo. Aspectos que utiliza como categorías metodológicas desde cuya visión podemos asomarnos al retrato de la realidad de nuestros países en sesenta décadas de historia.

“Viajero incansable, testigo y actor de un México en formación después de la Revolución Mexicana, Alonso Aguilar ha mantenido una lucha constante por la unidad económica, política y social de América Latina.

“Su visión del mundo no es pesimista, por el contrario, una de las conclusiones a las que llega después de toda una vida de lucha por la justicia social y la democracia, es, cito sus palabras:
En mi opinión es cierto que requerimos de una nueva y verdadera estrategia, y cierto también que no la tenemos; pero por fortuna podemos forjarla y no partimos de cero.

Benito Rey Romay presentó una breve semblanza de la limpia trayectoria de Alonso Aguilar como funcionario público en la Nacional Financiera y en el Banco Nacional de Comercio Exterior y de su trabajo en el Instituto de Investigaciones Económicas  de la Universidad Nacional Autónoma de México a lo largo de poco más de treinta años y donde pudo dedicar la mayor parte de su jornada de trabajo a la redacción de libros, ensayos y artículos, sin abandonar su labor como profesor titular en la Facultad de Economía y su infatigable tarea política.

Juan Pablo Arroyo destacó la participación de Alonso Aguilar Monteverde en la fundación de la Academia Mexicana de Economía Política (AMEP) e hizo referencia a sus trabajos realizados en su permanencia en esta prestigiada organización. Arroyo hizo entrega, en este homenaje, de una constancia mediante la cual la AMEP confiere al Maestro Alonso Aguilar Monteverde el título de Miembro Honorario por Mérito.

En su turno,  Fernando Paz pronunció los conceptos siguientes:

La Asociación por la Unidad de Nuestra América, A.C., se constituyó en México gracias al esfuerzo realizado por el Maestro Alonso Aguilar Monteverde, quien recogió la iniciativa de Don Guillermo Toriello de constituir organismos nacionales que realizaran tareas orientadas a impulsar  la unidad y la  integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.

AUNA – México se fijó estos objetivos fundamentales:

Contribuir a promover y fortalecer el desarrollo,  la democracia, la soberanía, independencia, identidad y valores culturales de nuestro país.
Conocer mejor los problemas más graves que afectan a nuestros pueblos, sobre todo aquellos que pueden considerarse comunes por afectar también a países hermanos, cuya dimensión y complejidad aconseja y aun obliga a conjugar esfuerzos y apoyarse mutuamente.

Aprovechar  las posibilidades de expansión y desarrollo que abre, y a la vez hacer frente al riesgo que la creciente internacionalización y la llamada globalización económica, tecnológica, cultural, y aun política, entrañan para la soberanía nacional y nuestra identidad cultural, y a partir de las nuevas realidades y las exigencias que plantean, responder a ellas con  nuevas y más eficaces maneras que sean capaces de sortear problemas coyunturales e incluso de redefinir, actualizar y enriquecer estrategias de desarrollo de largo alcance.

Sugerir, ante la imposibilidad e inconveniencia de que nuestros países se aíslen o vivan al margen de la comunidad internacional, formas de inserción en la cambiante división del trabajo, que permitan impulsar y reorientar el desarrollo y mejorar los niveles de vida, sin lesionar la soberanía y la independencia nacionales.

Promover la cooperación internacional y contribuir a realizar la integración y la unidad de Nuestra América, sobre todo en aquellos planos en que sea más conveniente y viable.

Combinar la reflexión y el esfuerzo sistemáticos y serios con la acción, especialmente con recomendaciones y acciones concretas que tengan importancia práctica.

Contribuir, por todos los medios a su alcance, a que la gente comprenda que las cuestiones anteriores y por tanto el quehacer de AUNA, no son ajenos a sus problemas e intereses más legítimos, sino problemas y posibilidades que se expresan cotidianamente en situaciones concretas, y que no se resolverán ni podrán aprovecharse debidamente mientras los ciudadanos no participen ni contribuyan con su acción a que las cosas vayan mejor.

La tarea inicial del Maestro Alonso Aguilar consistió en interesar  a un centenar de personas a que participaran como miembros de la Asociación. Poco después pudo convencer a otras cien personas para tomar parte en las tareas de AUNA – México.

A lo largo de los casi 10 años en los que presidió la Asociación, el Maestro Aguilar promovió la realización de 20 seminarios, coloquios y otros encuentros; se editaron 50 números de revistas y boletines con más de 120 artículos y reflexiones sobre los problemas y la necesidad de integración los pueblos de Nuestra América; se imprimieron folletos y trípticos para difundir los propósitos de AUNA – México y un pequeño cuaderno sobre el pensamiento de José Martí.

La Asociación editó ocho libros, cuyos títulos revelan las preocupaciones centrales de los miembros de AUNA – México, como podrá corroborarse enseguida: México y América Latina, Crisis – Globalización – Alternativas,  1998; Problemas de Nuestra América, 1998; Integración de América Latina y el Caribe, 2000; Papel del empresario mexicano en la integración regional, 2000; Los trabajadores y la integración de América Latina y el Caribe, 2001; La juventud en la lucha por la unidad de América Latina y el Caribe, 2002; Impulsemos la integración y la unidad de nuestros pueblos, 2002; y La mujer en la lucha por la Unidad de Nuestra América, 2003.

El Maestro Aguilar participó activamente y promovió la asistencia de otros miembros de AUNA – México en reuniones y encuentros celebrados en países de Centroamérica, Cuba, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela. Organizó, asimismo, varias reuniones para tener un mejor conocimiento de las actividades de otras instituciones nacionales interesadas en luchar a favor de la integración latinoamericana y dar a conocer los trabajos de AUNA.

Las tareas de difusión comprendieron, además, la realización de 40 conferencias en la Ciudad de México y ciudades de provincia enfocadas a discutir los problemas nacionales y de otros países de Nuestra América y a destacar la importancia de favorecer la unidad e integración de nuestros pueblos sobre todo en la etapa actual caracterizada por violentos e importantes cambios.

Repasemos algunas de las ideas centrales que plasmara el Maestro Alonso Aguilar en dos de  los libros editados por la Asociación:

En Crisis-Globalización-Alternativas, publicado en 1995, escribe lo siguiente:

“En países que dependen,  sobre todo de Estados Unidos, como ocurre a México y otros de Latinoamérica, incluso se suele ser más papista que el papa, y más neoliberal que quienes tratan de imponernos esa ideología.

“En México llevamos ya largos años bajo una profunda crisis que contribuye a que el crecimiento de la economía sea muy lento e inestable, el reparto de la riqueza y el  ingreso cada vez más desigual  y los problemas sociales –y esta vez políticos− no resueltos sean cada vez más graves.

“A nivel macroeconómico, la economía no crece o lo hace muy lentamente y los principales indicadores están muy lejos de ser satisfactorios y algunos son negativos. Pero si se examina lo ocurrido en planos más concretos, se advierte que mientras el capital del Estado y el de numerosas empresas pequeñas y medianas se ha debilitado, ha registrado cuantiosas pérdidas y aun se ha destruido económica y no pocas veces físicamente, el capital privado extranjero y los principales grupos empresariales mexicanos, que en conjunto ejercen una influencia que suele ser decisiva se han reestructurado, han crecido, se han modernizado y fortalecido”.

Más adelante, apunta: “La integración regional es hoy fundamental en una nueva estrategia de desarrollo. Europa Occidental lo ha demostrado desde la terminación de la segunda guerra, y la Unión Europea entraña ya una gran transformación; los países ex socialistas, con la entonces Unión Soviética a la cabeza hicieron también esfuerzos y lograron avances en tal sentido, y la Iniciativa para las Américas lanzada por Bush, y de la que el TLC es un primer paso, comprueban que la integración regional, de un tipo u otro, está al orden del día en nuestro tiempo (…)

“La integración regional supone articular esfuerzos y trabajar conjuntamente en diversos campos, lo que hoy es especialmente importante dada la dimensión internacional y aun global de complejos problemas que ningún país y menos subdesarrollado, puede atacar exitosamente y menos resolver por sí solo”.

En relación con la participación de la sociedad en la solución de los grandes problemas nacionales, el Maestro Aguilar escribe:

“Las decisiones económicas de mayor alcance, de las que depende el rumbo de la nación y afectan gravemente a millones de personas, asuntos como el de privatizar actividades públicas estratégicas, modernizar la infraestructura, decidir el monto y destino de la inversión, endeudarse sin medida e hipotecar al país, optar por una política comercial y financiera de apertura indiscriminada, fijar precios, salarios y tasas de interés, y tantas otras se toman también por unos cuantos, y en ellas no sólo no participan los ciudadanos, sino que ni siquiera se les informa debidamente, a posteriori, de lo que se hace y por qué (…)

“La forma especialmente mercantil, manipuladora, excluyente y autoritaria en la que se maneja la información y la comunicación, en gran parte debido a que los medios más modernos y de mayor alcance, incluidos Internet y otros, son negocios privados controlados por unas cuantas poderosas corporaciones y no servicios públicos al alcance de la sociedad es un hecho que angosta y limita grandemente la vida democrática (…)  la democratización de la información, esencial hoy para una verdadera democracia, sigue sin conseguirse e incluso es vista con temor por quienes temen que la gente común y corriente sepa lo que acontece, esté realmente informada, conozca las causas de sus problemas y cobre conciencia de que aun los más graves no son insolubles”

A lo anterior,  añade más adelante: “[…] lo que acontece en otros campos es análogo. Problemas sociales tan graves como la inseguridad, la violencia, el deterioro ecológico, la violación de derechos humanos, la corrupción, el narcotráfico y qué hacer frente a ellos, no son asuntos en los que se aprecie y busque la participación ciudadana, sino que en cada uno de ellos el ciudadano participa casi siempre sólo como víctima, y cuando trata de hacer algo, la propia autoridad y su incomprensión son a menudo el primer obstáculo a rebasar”.

En el libro intitulado Impulsemos la integración y la unidad de nuestros pueblos, editado en 2002, el maestro Aguilar escribió entre otros, estos conceptos llenos de interés:

“Algo que incluso puede parecer obvio e innecesario es explicar en qué consiste la integración regional, por qué se requiere, y cómo, no obstante limitaciones y dificultades, podemos avanzar en ese proceso.

“Un primer error, por cierto bastante extendido, es creer que la integración es sólo económica y aun meramente comercial: No son pocos los que la identifican con la creación de zonas de libre comercio y consideran que una política aperturista lleva a la integración, sin darse cuenta de que, en la práctica, más bien puede conducir a una mayor desigualdad y incluso a una creciente desarticulación”

“[…] Algunos piensan que, como ocurrió años atrás con ciertos artículos de consumo, procediendo aisladamente podremos producir lo que nos falta: No reparan en que los bienes intermedios y especialmente los bienes de capital reclaman cuantiosas inversiones, tecnologías más complejas y costosas, personal más calificado y mayores mercados.

“ Pues bien, ¿no será este el momento de saber cuáles de esos productos , pese a las exigencias que plantean sin volver a las viejas políticas y al excesivo proteccionismo de entonces, podrían ser producidos por nosotros, si dos o más países conjugan esfuerzos y se apoyan  mutuamente? ¿por  qué no abrir nuevos y más anchos horizontes para impulsar, reorientar y fortalecer el desarrollo y ampliar las fuentes de empleo, de producción y de ingreso?”

Después de ahondar en el análisis de varias alternativas para avanzar en la integración de nuestro pueblos, el Maestro Aguilar escribe: “Todo ello deja ver con claridad que los principales problemas por resolver son propiamente políticos, y el más importante de ellos es si persistimos en el propósito de ser países soberanos e independientes, o si, ganados por quienes creen que la independencia es ya imposible, aceptamos que otros, y en particular los Estados Unidos decidan nuestro destino…

“[…] Una genuina integración latinoamericana  y caribeña es hoy condición de nuestro desarrollo. Y aunque tal integración es todo menos que fácil, por fortuna tampoco es imposible. Pero a fin de lograr una y otro es preciso llevar adelante la transformación social (…) Para avanzar será preciso realizar cambios profundos, reformas realmente estructurales, y no los conservadores ajustes palaciegos que el FMI y el Banco Mundial intentan hacer pasar como reformas profundas, y que en realidad son pequeños cambios para que todo siga igual”.

“Y otra cuestión que conviene tener presente desde ahora, es que la integración no se hará de arriba hacia abajo, burocráticamente y sólo por los gobiernos: La gente tiene en ella un papel fundamental, hombres y mujeres, jóvenes y viejos; los ciudadanos todos tienen que comprender que el esfuerzo para unirse es una lucha, y que, como en otros procesos y decisiones importantes, ellos tienen que participar y hacerse oír. Lo que en otras palabras significa que la causa de nuestra unidad se vincula estrechamente no sólo a la lucha por la independencia nacional sino también por la democracia y por asegurar una vida digna para todos”.

En la acción y en la palabra, el Maestro Alonso Aguilar Monteverde sigue en la pelea por un desarrollo social, político, económico y cultural cada vez más justo  y más independiente para México y los demás países de Nuestra América.

diciembre 22, 2012 ·   editor ·  Sin comentarios Etiquetas:  · Categorías: Articulos

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