Bases para la constitución del espacio unitario en defensa del petróleo, la educación, los derechos del pueblo, el territorio, y la soberanía nacional


Documento para la asamblea constitutiva del 3 de octubre de 2013.

 

1. Caracterización general de la situación nacional

Está en riesgo el futuro de México, la existencia del pueblo y la nación mexicana. La crisis del capitalismo y la declinación de los Estados Unidos aceleraron los viejos planes imperialistas para ocupar y desmantelar nuestro país, para despojarnos de las fuentes de riqueza que nos quedan. Los Tratados de “Libre” Comercio y la seguridad energética y militar del vecino del norte han sido el principal vehículo del despojo.

México padece un nuevo proceso de ocupación neocolonial integral, la tercera parte de su territorio está concesionado de diversas maneras a las trasnacionales extranjeras y nacionales, la injerencia del gobierno estadounidense en la definición del rumbo del país es abrumadora. Igual definen las políticas comerciales como las leyes mineras, educativas y financieras; imponen el cultivo de transgénicos y el consumo de alimentos y medicinas basura; o nombran a quienes ocupan los principales puestos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina y la Seguridad Pública, mientras sus policías y militares controlan el espacio aéreo, los puertos y los sistemas de inteligencia del gobierno mexicano.

En dicho contexto, el Pacto por México, firmado en principio por el nuevo ocupante del poder ejecutivo, los dirigentes de los tres partidos principales y las trasnacionales, es un pacto sin los mexicanos, que no cuenta con la participación y el aval de la sociedad civil. Es un pacto de la clase política vende patria para profundizar las políticas neoliberales, el despojo y el autoritarismo; un pacto contra lo que nos queda de soberanía nacional, democracia y justicia social.

A eso obedece el nuevo paquete de “reformas estructurales” contempladas en el Pacto por México, esa es la finalidad de la contrarreforma a la Ley del Trabajo, de la mal llamada “contrarreforma” educativa, ese es el objetivo de la privación total de la renta petrolera, de PEMEX y de todo el sector energético y minero, de las contrarreformas agraria y de la fiscal que pretende incrementar los precios de los servicios y bienes públicos, además de cobrar nuevos impuestos a las “clases” medias y populares.

Debemos unirnos para impedir el avance de la mal llamada reforma educativa que pretende suprimir el carácter público y gratuito de la educación, además de violentar los derechos laborales del magisterio y las bases culturales de la Nación. Debemos impedir otra reforma hacendaria, a favor de los más ricos, que quiere imponer mayores cargas impositivas a las clases medias y populares sin tomar en cuenta la gigantesca disparidad y que el 50 por ciento de la población se encuentra en la informalidad. Estas reformas son excluyentes en todos los sentidos y carecen de dimensión social y ética. No hacen más que perpetuar las causas estructurales del desastre nacional y la catástrofe humanitaria provocada por el capitalismo neoliberal.

El gobierno de Enrique Peña Nieto carece de legitimidad. Por su origen fraudulento es un eslabón más de la cadena de fraudes, magnicidios y golpes de estado disfrazados e inaugurados por Carlos Salinas de Gortari. El neoliberalismo, el Tratado de “Libre” Comercio, es decir, la ocupación, el despojo y el desmantelamiento de la economía, la cultura y los derechos del pueblo de México a favor de la oligarquía mexicana, las multinacionales y el imperialismo estadounidense sólo consiguieron imponerse a través del golpismo, de la transgresión del orden constitucional y la violación del derecho al sufragio efectivo. Por ello, y entre otros motivos, el pueblo de México y el espacio de unidad nacional deben impulsar una demanda en contra de Enrique Peña Nieto por Traición a la Patria.

Así, la construcción del caos, del miedo y de la catástrofe humanitaria, fenómenos derivados de una economía criminal y de la inseguridad generalizada, son parte de la estrategia de guerra que bajo la orientación estadounidense hace de la dictadura mediática y del supuesto combate al crimen organizado, sus principales medios para legitimar la creciente militarización del país, para imponer el control social y desarrollar la contra insurgencia, la criminalización de la protesta social y el estado de barbarie que en los últimos años ha cobrado más de 100 mil víctimas mortales, 30 mil desaparecidos y centenas de miles, y aún millones, de desplazados y afectados, sin contar los feminicidios y a los enfermos y los muertos por padecimientos curables, por desnutrición y a causa del modelo alimentario. Estadísticas que guardan ciertas semejanzas con las derivadas de la invasión a Irak, Afganistán o Siria, no por casualidad, sino porque en México padecemos una situación de guerra que es sólo una de las expresiones de la guerra mundial que libran los Estados Unidos y las trasnacionales por apropiarse de los recursos más rentables. La condena del gobierno mexicano a las diversas formas legales de autodefensa popular, particularmente en Guerrero y Michoacán, se explica por su papel de peón al servicio de la Casa Blanca.

Ante el desastre nacional y la ocupación neocolonial de México, una opción ciudadana popular que desplace del gobierno a los responsables de la catástrofe es impostergable; una alternativa que sea capaz de reinventar la política y construir los senderos hacia un Congreso Ciudadano Popular, hacia una Nueva Constituyente, desde el pueblo. Por ello, tenemos una fuerte responsabilidad con nuestro pueblo; por lo mismo, asumimos el imperativo ético de hacer a un lado los intereses mezquinos y converger, en el marco de nuestra diversidad, en un espacio común para construir organización y las movilizaciones pertinentes en defensa de nuestra patria, movilizarnos y defender nuestra patria.

II. Composición social del espacio unitario

Nuestro espacio unitario tiene tras de sí diversas experiencias e historias unitarias derivadas de diversas iniciativas convergentes, entre las que destacan: el Frente Democrático Nacional, la Convención Nacional Democrática, el Frente Nacional Contra la Privatización de la Industria Eléctrica, la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, el Dialogo Nacional, el Frente Sindical, Campesino, Indígena y Popular, el Movimiento por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas, el Congreso Social Hacia un Nuevo Constituyente, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el Movimiento #YoSoy132, la Convención Nacional Contra la imposición y el Frente Amplio Social.

A partir de las experiencias acumuladas, llamamos a construir la unidad nacional contra el neoliberalismo y la ocupación neocolonial. Por tanto, el espacio unitario se constituye sobre la base de la más amplia unidad de todas y todos quienes estamos por la defensa de la patria, sin distinción de creencias, ideologías, preferencias políticas o de cualquiera otra índole. El espacio unitario es fruto de un gran consenso nacional, de todas las mexicanas y mexicanos, de pueblos y comunidades originarias, de organizaciones civiles y sociales, jóvenes, trabajadores, estudiantes, intelectuales, artistas, campesinos, migrantes, maestros, pequeños y medianos empresarios, militares y jubilados.

Convocamos a todos aquellos que luchan en defensa del petróleo y los energéticos, la educación pública, los derechos laborales, los derechos culturales, la defensa del territorio, el agua, los recursos minerales y la soberanía nacional; a los que batallan contra el incremento de los impuestos y de los precios de bienes y servicios públicos que afectan la economía de las clases medias y populares.

El espacio unitario promoverá la búsqueda y la construcción de los consensos mínimos en torno a la caracterización de algunas de las causas estructurales de los grandes problemas nacionales, que sirva de base para la formación de un bloque de fuerzas sociales, populares, civiles, políticas y partidarias que abrace una plataforma y un programa de lucha para el rescate de la nación, que no suprime los programas e ideologías que cada quien profesa. Un referente que acata los métodos y formas de lucha acordadas, que respeta los acuerdos emanados de las instancias de funcionamiento y se compromete a dar seguimiento al plan de acción.

III. Programa de lucha
Nuestro programa es democrático nacional, refleja la alianza y la unidad en la acción de diversos grupos y clases sociales, organizaciones, comunidades y personas dispuestas a:

1. Enfrentar la embestida del gobierno de Enrique Peña Nieto y los intereses antinacionales contemplados en el Pacto por México, el Consenso de Washington, el Tratado de Libre Comercio de América, el Acuerdo para la Prosperidad y la Seguridad Energética de América del Norte, el Plan Mérida y la última generación de contrarreformas estructurales promovidas por el ejecutivo: laboral, educativa, energética, fiscal, agraria, derechos humanos, ambiental, minera y de seguridad nacional, entre otras.

2. Defender el contenido social y patriótico de la Constitución y confluir en la defensa del petróleo y los energéticos, la educación pública, los derechos laborales y sociales del pueblo de México, la paz, la democracia, la soberanía nacional, los territorios, el agua y los recursos minerales. Luchar contra la reforma fiscal que incrementa los impuestos y los precios de los bienes y servicios públicos que afectan de modo particular la economía de las “clases” medias y populares.

IV. La vía política del movimiento: métodos y formas de lucha

Asumimos explícitamente el compromiso de acordar y promover movilizaciones de todo tipo, en el marco de tácticas y estrategias de resistencia y desobediencia civil pacífica.

V. Estructura y funcionamiento

El espacio unitario se construirá a partir de articulaciones nacionales y locales estructuradas, a modo de un Movimiento de Movimientos, que proyecta el contenido político e ideológico de los consensos alcanzados en un espacio organizativo compartido, sin suprimir las particularidades de las personas y organizaciones que lo conforman. Un Movimiento de Movimientos que haga del funcionamiento colectivo y del desarrollo de una nueva ética lo que nos identifica como pueblos y nación y la razón de existencia.

Se propone establecer una instancia de Coordinación Nacional, compuesta por representaciones de sectores o bloques que constituyen la Unidad Nacional, cuyo tamaño dependerá de las necesidades de los sectores o bloques y cuya tarea principal será la de operar los acuerdos y trabajos que surjan de la asamblea general. Así como evaluar el desarrollo de la estrategia y táctica del movimiento, además de buscar la integración de otros actores sociales y políticos e ir resolviendo los asuntos que se presenten, mientras se reúne la asamblea general. Se trata de una Coordinación Nacional representativa, eficaz y ágil para atender los compromisos que se acuerden.

Como parte y al lado de esta Coordinación Nacional existirán tres Comisiones: de vocería y enlace, de comunicación y de finanzas. Su nombramiento se hará a partir de las propuestas de las organizaciones y ciudadanos que comparten el espacio unitario. Los integrantes estarán sujetos al control de sus organizaciones y podrán ser revocados o revocadas en cualquier momento, por la asamblea general del espacio unitario o de su organización respectiva.

Es importante contar con procesos estatales de unidad, donde se articulen los actores locales, regionales y municipales, no en una instancia burocrática, sino de unidad y movilización popular, por lo que se requiere de un plan inmediato de convocatoria de unidad a nivel estatal, donde se articulen las Coordinaciones Estatales, cuyo tamaño será determinado por los mismos actores locales, buscando la diversidad y la integración de todos.

Si las condiciones y el desarrollo del movimiento lo permiten, se necesitará un espacio de articulación nacional de todas las coordinaciones, nacional y estatal, para lo cual se sugiere contar con una especie de Consejo Nacional, que evalué el desarrollo del movimiento.

VI. Plan de acción inmediato

En cuanto al Plan de Acción, se presentarán las propuestas generales de movilización, donde todos y todas participamos; mientras las movilizaciones de tipo particular serán incorporadas a una agenda que señale las formas de visibilización, acompañamiento y solidaridad con las luchas sectoriales o locales.

A manera de propuesta sugerimos las siguientes acciones:

– Fundación del espacio unitario el 3 de octubre en la Ciudad de México.
– Desarrollar la primera jornada de insurgencia civil o de desobediencia y resistencia civil pacífica los días 11 y 12 de octubre, el primero con una movilización a 4 años de la extinción de la ClyF y el segundo, con una movilización masiva del Monumento a los Niños Héroes al Zócalo y una jornada nacional de desobediencia y resistencia civil contra la nueva invasión y en defensa del petróleo y los derechos del pueblo.
– Realizar un éxodo hacia la capital de la República en defensa de la Patria y PEMEX, a partir del 17 de octubre que concluya en el Zócalo capitalino.
– Formar los espacios unitarios locales, municipales y estatales, para darle un soporte orgánico al movimiento de movimientos.
– Organizar foros en universidades y en todo tipo de espacio público sobre los problemas nacionales.
– Promover el plebiscito sobre la reforma constitucional en materia energética, así como la Revocación de mandato, si logramos juntar un gran movimiento a nivel nacional.
– Promover la reglamentación del plebiscito y la revocación del mandato.
– Respaldar la iniciativa de juicio político a Enrique Peña Nieto.

Nota
Para determinar el nombre del espacio unitario se recogerán, en un primer momento, una serie de propuestas que se presentaran con antelación a la asamblea, sin menoscabo de la aparición de nuevas sugerencias que se irán eliminando en votación directa, hasta quedar una de ellas.

Septiembre 24, 2013 ·   editor ·  Comentarios deshabilitados Etiquetas: , ,  · Categorías: Alianzas, Unidad Patriótica

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