Posicionamiento político del MLN en el Encuentro Preparatorio hacia un Congreso SocialComisión Ejecutiva - 09.02.2010 - Sección: Comisiones - Ejecutiva¡Abajo el mal gobierno! ¡Ya basta! ¡Fuera Felipe Calderón!
Ha llegado la hora de sumarnos a la lucha por revocar el mandato a Felipe Calderón como primer paso en la ruta por desplazar los gobiernos títeres del imperialismo de la conducción económica, política y cultural de la nación
El fantasma del estallido social y de la rebelión se ha vuelto tema de discusión de las elites económicas, políticas y culturales, que comparten los proyectos neocoloniales de la gran burguesía mexicana y sus socios imperialistas. La espiral inflacionaria, la persistencia de los efectos recesivos de la crisis económica y la prolongación del conflicto desatado por la agresión al Sindicato Mexicano de Electricistas y al Sindicato Minero, agravaron la crisis social y abrieron de par en par las puertas a escenarios de rebeldía social e ingobernabilidad. De nueva cuenta el tema de ilegitimidad de Felipe Calderón cobra fuerza entre tirios y troyanos.
El desgate y el desprestigio del ejercito avivó sus discrepancias internas. Más de 16 mil muertos, alrededor de 4 mil desaparecidos, miles de violaciones a los derechos humanos y la sospecha creciente de que el verdadero mando del ejército mexicano reside en la Casa Blanca, pesan sobre su cabeza. Cada vez es más evidente que Calderón libra una guerra facciosa contra la delincuencia organizada, donde él y sus secuaces son parte de uno de los bandos. El estado mafioso, la dictadura mediática y el fundamentalismo de la jerarquía eclesiástica, son algunos de los rasgos del nuevo fascismo que ya se abre camino.
Pareciera que el caos y el desastre no sólo son el resultado natural del la creciente irracionalidad del capitalismo, sino consecuencia deliberada de las estrategias y opciones del capital trasnacional y de quienes controlan el gobierno y el poder del estado. Ante la debilidad de las propuestas capitalistas alternativas al modelo neoliberal y su imposibilidad de dar un viraje a la lógica destructiva del capitalismo neoliberal, los grandes capitalistas y sus gobiernos se aprestan a sacar ventaja de la catástrofe. El estado mafioso lleva al extremo su carácter burgués y oligárquico. El fundamentalismo de la libre empresa y del libre mercado se ha convertido en la norma de actuación de la burocracia estatal, por lo mismo, aunque reconocen la gravedad de la crisis socioambiental, social económica y cultural, la búsqueda de ganancias a cualquier precio, los mantiene en la pendiente de la explotación y la depredación sin freno.
Bajo la forma del caos y el desastre se despliega la ocupación integral del territorio nacional y la destrucción de los derechos sociales que constituyen la base de la soberanía nacional. Una nueva ola de colonialismo se abate sobre México, Latinoamérica, el Caribe y todos los países dependientes, coloniales y semicoloniales. El proyecto de la “Unidad Nacional” de las derechas nativas y foráneas, junto a las ofensivas y cercos militares implementados por el imperialismo y las burguesías títeres, son el vehículo de sus proyectos de recuperación económica y de solución reaccionaria a las crisis nacionales provocadas por el capitalismo fallido. Imponer el orden, la paz burguesa a cualquier precio para sacar a flote sus negocios y evitar el colapso del imperio estadounidense y del propio capitalismo son las finalidades de la derecha.
En México, las derechas abogan, al igual que en otras épocas de crisis, por las alianzas nacionales, sin distinción de clases, en torno a sus programas. Nada fuera del corrompido y decrepito régimen político oligárquico; nada fuera de elecciones pasivas, previamente pactadas, nada al margen de los arreglos a trasmano y de los repartos de los espacios de poder. Nada de insurgencias civiles y populares para desplazar del gobierno a los neoliberales. ¡Que nadie toque a Felipe Calderón, que todos lo reconozcan como presidente! Y, en caso contrario, nada de alianzas electorales, ni dadivas y reconocimientos oficiales. En realidad, la estrategia de la “Unidad Nacional” de las derechas está diseñada para imponer la división nacional de las fuerzas antineoliberales. Quienes supongan lo contrario son ingenuos o conscientemente lesionan la posibilidad de crear una nueva mayoría nacional, un nuevo bloque social que dispute, desde el pueblo, el gobierno y el poder. Por eso, tanta preocupación y oposición de Gómez Mont, Secretario de Gobernación, hacia todo lo relativo a la revocación de mandato. Creemos que ha llegado la hora de convocar al pueblo a la lucha política y social contra el gobierno y la oligarquía títeres del imperio; por eso nos sumamos a la lucha por revocar el mandato a Felipe Calderón a modo de primer paso en la ruta por desplazarlos del gobierno y de la conducción económica, política y cultural de la nación.
¡Abajo el mal gobierno! ¡Ya basta! ¡Fuera Felipe Calderón!
