Consideraciones sobre la coyuntura política de México, 2010

MLN - 19.06.2010 - Sección: Consejos

El Movimiento de Liberación Nacional debe estar atento, para que pueda ser un componente en la contienda nacional para construir pensamiento critico; para que podamos generar iniciativas políticas convocantes, que buscan salidas al gremialismo, sectorialismo o a las agendas monotemática; para construir una salida que organice estratégicamente el descontento popular.

CONSIDERACIONES SOBRE LA COYUNTURA POLÍTICA DE MÉXICO - 2010

I.A MANERA DE ANTECEDENTE

A finales de la década de los 70, se hizo evidente el agotamiento del modelo de desarrollo del capitalismo mundial de posguerra, cuyo momento ha sido conocido como “Edad de Oro del Capitalismo”, el cual, estuvo caracterizado, no sólo por un extraordinario crecimiento económico y por sorprendentes transformaciones sociales y culturales, sino porque en este período, fue posible configurar una economía mundial de alcance prácticamente universal ---a excepción del denominado Campo Socialista---, integrada de tal manera que, su funcionamiento tuvo la peculiaridad de trascender, tanto las fronteras geográficas estatales como las propias fronteras ideológicas sobre el Estado.

Este agotamiento, se expresó en nuestro país, como la conclusión del denominado “Milagro Mexicano” (estrategia económica conocida también, como Desarrollo Estabilizador), que durante 15 años permitió: el transito de una sociedad agraria a una urbana y en proceso de industrialización; un crecimiento acelerado y sostenido del Producto Interno Bruto de alrededor del 7% anual; un crecimiento aproximado del 3.5% del PIB por habitante anual; una inflación muy moderada; una estabilidad del peso frente al dólar; una mejora generalizada en el poder de compra de los salarios, etc.

Frente a esta declinación del capitalismo mundial y nacional ---producto de la caída de la tasa de ganancia, que se generó con el aumento de la composición orgánica del capital, en virtud del vigoroso boom de posguerra---, se empezó a mostrar también, el inicio de un lentísimo proceso de degradación de las bases mismas de la hegemonía norteamericana que hoy continúa procesándose, aunado a las dificultades que enfrenta, tanto por las múltiples crisis del capitalismo mundial como para sostener ritmos de crecimiento elevados y competitivos con otras regiones del planeta.

En virtud de ello, se diseñó un mecanismo para revertir este proceso de agotamiento, mediante el despliegue de un conjunto de recetas económicas y de programas políticos, que hoy conocemos como agenda neoliberal, cuya estrategia les permitió evitar, por todos los medios, una desvalorización masiva de capitales, buscando mecanismos de protección de los derechos de propiedad de los capitalistas a la ganancia, al interés y a la renta de la tierra, a través del rol de las finanzas y las pirámides de endeudamiento, mientras iba provocando un lento pero forzoso movimiento de deterioro de las condiciones de vida de los asalariados a nivel mundial, que se ha reflejado en el aumento considerable de la tasa de explotación de las últimas décadas.

Estos programas neoliberales de ajuste, estabilización y cambio estructural (fórmulas económicas canonizadas por el Concenso de Washintong), representan, nos sólo un cambio radical a la política económica aplicada durante las décadas previas al neoliberalismo, sino el inicio de una nueva fase del capitalismo, comandadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que ratifican que siguen siendo uno de los ejes estratégicos para la formación hegemónica de Estados Unidos en las nuevas relaciones de poder del mundo, no sólo mediante la imposición de “recomendaciones” para impulsar la destrucción masiva del empleo, para impedirle a los países alimentar a sus respectivas poblaciones, para forzar la privatización de los servicios públicos básicos, financiando el saqueo de recursos no renovables y obligando a que las naciones desregularizaran sus sistemas financieros, sino generando una inmensa e ilegítima deuda externa, que es una de las causas estructurales de la pobreza mundial.

Por si fuera poco, esta estrategia general, le da forma y contenido a proyectos de reconfiguración geopolítica y a los procesos de integración y rediseño de la arquitectura regional, en virtud de que, el capitalismo siempre ha alimentado lo que pueda resultarle provechoso mediante la sistemática reconfiguración de territorios y vidas; promueve por ello, una amplia gama de formas de integración-desintegración, empleando procesos de colonización, explotación y despojo.

Sin embargo, el despliegue de esta estrategia general, hoy en día, ha mostrado una situación paradojal, por un lado, muestra signos de agotamiento en varias realidades nacionales del orbe y, por otro lado, países como México, Colombia y Perú, se empecinan en ratificar su imposición, con un credo cuasi fundamentalista y con el despliegue de una política de derecha y militarizando las relaciones sociales, en un contexto de crisis histórica del sistema mundo capitalista, de carácter no sólo económico sino estructural y sistémico.

La manifestación nacional de esta tendencia, se expreso y mostró en un momento crítico, en el año de 1982, cuando el grupo de tecnócratas neoconservadores tomo el poder político de México, iniciando así, el tránsito al proyecto neoliberal caracterizado por ser de economía abierta, orientada hacia fuera y por la conversión de la exportación de manufacturas en el eje del régimen de acumulación, con lo cual, además de ajustar las correas de transmisión de recursos y riqueza para beneficio del imperialismo norteamericano, se reconfigura el entramado de la dominación oligárquica en México.

Esta irrupción del neoliberalismo en nuestro país, abrió sin lugar a dudas, un nuevo período de la lucha de clase y la conflictividad social, cuya tendencia se ha venido desarrollando en poco más de un cuarto de siglo y que hoy incide de manera fundamental en la coyuntura nacional, en el realineamiento de los sectores oligárquicos y de las fuerzas emancipadoras, de cara a la disputa por la conducción política del Estado Mexicano.

La comprensión de esta realidad y del momento actual, que es de naturaleza altamente conflictiva y con una reiteración de eventos de barbarie, es tarea ineludible del Movimiento de Liberación Nacional el desplegar y mantener iniciativas políticas convocantes, que por encima de visiones localistas, gremiales, economicistas, sectoriales, de agendas particulares, de reducción del problema nacional a la problemática monotemática o de radicalidad retórica, permita abrir espacios convergentes de carácter estratégico, que le den cauce a la construcción de un alzamiento cívico-popular; que nos permitan resolver la disputa política nacional; que nos defina el como pelear con el enemigo principal; que nos permita modificar la correlación de fuerzas; que nos permita conquistar de nueva cuenta nuestra soberanía y liberación nacional; que nos oriente al desmontaje de la forma estatal oligárquica, valga decir, que nos permita construir una nueva mayoría que desplace a la dominación oligárquica de la conducción del Estado Mexicano.
Por ello, es de vitalidad política aportar a la organización del movimiento emancipador de México, aprendiendo a combinar la urgencia de sus agendas con la agenda estratégica de la Liberación Nacional; impulsar una política de construcción orgánica del MLN, con una conducción militante revolucionaria y sobre todo, sumar esfuerzos para que el pueblo de México se haga del poder nacional

II.ENTRE LA TENDENCIA GENERAL Y LA LÓGICA ESPECÍFICA DE LA COYUNTURA NACIONAL

a)COMPONENTES DE LA TENDENCIA GENERAL

Con prácticamente tres décadas en que el país se ha venido subordinando a los dictados del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para liberalizar el comercio exterior, el sistema financiero y la inversión extranjera; para reorientar nuestra economía hacia mercados externos; para desregular y degradar la intervención directa del gobierno en el fomento y desarrollo económico; para privatizar la mayor parte de las empresas públicas; para erradicar los desequilibrios fiscales, pero no mediante el incremento de los ingresos tributarios, sino a través de la reducción de la inversión y el gasto públicos; para imponer una estricta disciplina fiscal a ultranza (que cancela el papel activo de la política fiscal en la regulación del ciclo económico); para reducir las tasas marginales del Impuesto Sobre la Renta a los ingresos mayores, ampliando simultáneamente la base de contribuyentes; para impulsar un marco legislativo para resguardar los derechos de propiedad (objetivo al que se dirigió la reforma al artículo 27 Constitucional).

Con estas políticas, la dominación oligárquica neoliberal, avanzó para tomar por asalto al Estado mexicano y desplegar una guerra prolongada contra el avance social que habían conquistado el conjunto de los mexicanos: se mantiene un asedio permanente sobre la Ley Federal del Trabajo, se ha desmantelado el patrimonio público, a excepción del energético y educativo ---aunque se ha estado avanzando significativamente--- y se le ha generado un vaciamiento al aparato productivo nacional, ya sea industrial o agropecuario.

Durante este cuarto de siglo, el neoliberalismo ha demostrado ser incapaz de generar crecimiento económico; ha fracasado en la redistribución de los ingresos y la renta; no ha generado prosperidad alguna para la mayoría de los mexicanos; por el contrario, ha ocasionado notables fracturas en lo económico y lo social; devaluó la legitimidad de un Estado democrático y de derecho; le abren espacio al capital transnacional y favorecen la concentración de capital.

En la lógica de esta tendencia general, se han desplegado un conjunto de iniciativas que vienen a complementar y fortalecer la estrategia neoliberal, con lo que se, se garantiza la funcionalidad planeada por el Departamento de Estado, el Pentágono y las transnacionales norteamericanas, para favorecer la reconfiguración de nuevas bases de la hegemonía de los Estados Unidos de Norteamérica, ya sea reforzando el rol maquilador-exportador de México, controlando nuestros recursos naturales y aprovechando nuestra situación geopolíticamente ó mediante el control de los procesos de integración-desintegración y reconfiguración regional, a través de las siguientes iniciativas: el Tratado de Libre Comercio para América Latina (TLCAN); EL Plan Puebla Panamá (PPP); la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), los que en conjunto, por un lado, hacen de México, un país bisagra, que forma el eslabón articulador entre EE.UU. y el espacio Indo-Afro-Latinoamericano y, a la misma vez hacen de nuestro país un plataforma geográfica, donde se construyen las posibilidades de la hegemonía norteamericana, se proyecta hacia el continente y al resto del mundo; por otro lado, le abren las puertas al imperialismo norteamericano con corredores de comunicación, para controlar recursos naturales, espacios geopolíticos, mano de obra o rutas de acceso a áreas de conflicto (por narcotráfico, ingobernabilidad o Estados fallidos). Pero sobre todo, han posibilitado, no nuestra dependencia en distintos rubros hacia la hegemonía norteamericana, sino nuestra integración económica, política y militar a dicha potencia.

El conjunto de todos estos proyectos, han conformado la tendencia general de la estrategia neoliberal, que irrumpe en 1982 y que se ha venido sosteniendo e imponiendo durante los últimos tres sexenios del Partido Revolucionario Institucional y los dos sexenios del Partido Acción Nacional, que ha ido marcando las pautas y tendencias que hoy en día configuran la Coyuntura Nacional. Para los sectores oligárquicos que apoyan este proyecto, nos dicen que ha posibilitado que el país curse su transito hacia la democracia, a partir de haber inaugurado la pluralidad política (segunda mitad de los 70’s, mediante la legalización del Partido Comunista de México); de haber posibilitado la competitividad electoral (a partir de la disputa electoral de 1988 y la constitución del Partido de la Revolución Democrática) y; de haber posibilitado la alternancia en el poder (en el año 2000, cuando el Partido Acción Nacional asume el Poder Ejecutivo Federal).

Sin embargo, para las fuerzas emancipadoras del país, se ha dado un quiebre con el ciclo de la memoria histórica del Estado Benefactor, autoritario y corporativo, para abrir el ciclo de la memoria corta del periodo neoliberal, en donde se ha impuesto un régimen político sustantivamente oligárquico y pro norteamericano, que combina la cooptación, el corporativismo, la compra de conciencias, la intimidación, con escandalosos fraudes electorales (1988 y 2006), pero sobre todo, que hoy en día, impone la militarización de las relaciones sociales, haciendo añicos al tejido social y desarticulando y desquiciado las relaciones comunitarias.

No olvidemos que en 1982, cuando el grupo de tecnócratas neoconservadores tomo el poder político de México, para consolidarse durante el salinismo, se propuso como tarea prioritaria, darle curso a la refuncionalización del sistema de dominación, obsecuente al poderío Norteamericano, al capital financiero, a los intereses económicos de los EE.UU. y España.

Esta refuncioanalización de nuestra República, al proyecto de dominación hemisférica, se complementa con un abanico más amplio de iniciativas, que de manera genérica las podremos acuerpar en los siguientes cinco ejes:

i)Recomposición del aparato estatal, vaciándolo de todo patrimonio nacional, mediante privatizaciones y remate de paraestatales; erosionando al aparato estatal para no cumplir con sus obligaciones sociales; dando cobertura extrainstitucional y peso político a los oligarcas criollos en las decisiones del Estado y a la alta jerarquía eclesiástica para fungir como instrumento de consenso social; abandonando la obligación de la planeación del desarrollo nacional para subordinarse a los requerimientos y necesidades del capital local y transnacional;

ii)Forzando la reconfiguración de las relaciones entre gobernantes y gobernados, donde estos últimos se les asigna un rol tele-pasivo, de meros consumidores, donde dejan de ser sujetos de derechos sociales, individuales y humanos; imponiéndoles además, al conjunto de los mexicanos un clima de terror, pánico y un imaginario colectivo de impotencia y vulnerabilidad absoluta ante el poder y, finalmente;

iii)Institucionalizando los poderes fácticos, que inicia desde los oscuros acuerdos de Carlos Salinas de Gortari con los sectores más conservadores del país, para legitimarse después del fraude electoral de 1988, quienes a parte de contar con la posibilidad de ejercer poder económico, se prepararon para ejercer el poder político; pasando por el posicionamiento del yunquismo, a partir de que el PAN ganó la Presidencia de la República en el año 2000, quienes a su vez, permitieron de manera abierta, que poderes delincuenciales (Amigos de Fox, entre otros), camuflados de “respetables empresarios”, asumieran el poder político y fueran coparticipes de la toma de decisiones trascendentales para el país, junto con los actores de los poderes públicos de la República (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).; hasta llegar a los grupos de poder y sectores delincuenciales que financiaron la campaña presidencial de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, delincuencia organizada (Cártel del Pacífico), la Asociación Mexicana de Bancos, El Centro Coordinador Empresarial, Televisa, TV Azteca, la jerarquía eclesiástica y su red de cofradías clandestinas, el Grupo Carso, etc.

iv)Integrándonos a la política de seguridad Norteamericana, en virtud de que, la implementación de sus estrategias y el despliegue de sus políticas, exigen de seguridad y, para los EE.UU., la única posible es la que deviene de su esquema de militarización, el cual no se limita a la presencia física de elementos castrenses, sino que incluye un sistema de inteligencia y de capacidad operativa determinada, así como el de entrenar, no solo a las fuerzas armadas mexicanas, sino al aparato judicial, encargado de legalizar, proteger y defender las actividades y acciones que favorezcan el proceso de control interno a la población mexicanam, de tal manera que nos constituyamos una amenaza a los intereses y seguridad gringa y;

v)Afianzamiento de un estado de contrainsurgencia ---diseñada en el Pentágono---, en el que se le da un enfoque netamente militar a la lucha política, para que controle los movimientos sociales del país y para recomponer el esquema de dominación y darle una solución a la crisis de hegemonía, la que se expresa como una perdida de consensos, legitimidad, representación de los intereses del pueblo y de la Nación y, una incapacidad para recrear, tanto un nuevo pacto social de la República como las condiciones de funcionamiento de la sociedad mexicana. Para ello, se es necesario sacar al ejército a las calles para realizar acciones de seguridad pública, permitiéndoles la persecución de la delincuencia común y el narcotráfico hasta, y principalmente, intervenir en las represiones al movimiento popular, lo que, sin lugar a dudas a llevado a la criminalización de la protesta social y la pobreza y, a la violación sistemática de los derechos humanos del conjunto de los mexicanos.

b)APROXIMACIÓN A LA LÓGICA DE LA COYUNTURA NACIONAL

En nuestro país se sigue profundizando el proyecto neoliberal, el cual, desde hace algunos años, ya mostró inviabilidad, alejamiento y rechazo en varios países y, a pesar de ello, la élite gobernante y la dominación oligárquica, soslayan que desde el 2008, ya mostró su agotamiento en el entramado mundial.
Sin embargo y a pesar de ello, el entramado de la dominación oligárquica en México, empezó a desplegar el cerco, el golpeteo y la neutralización de aquellos actores políticos, procesos de resistencia y movimientos sociales, que han sido concebidos como enemigos del proyecto neoliberal y de la forma estatal oligárquica que impera en nuestro país.

En virtud de esto, entre el 2004 y 2005, se fue instrumentando el desafuero de Andrés Manuel López Obrador (AMLO); hacia el mes de Abril de 2006, se ataca en Lázaro Cárdenas, Michoacán a los trabajadores siderúrgicos de SICARTSA, de la sección 271 del sindicato minero-metalúrgico; para el mes de Mayo de 2006, deciden reprimir al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT); en ese mismo año y en plena campaña electoral, desató una guerra sucia en contra de AMLO, candidato a la presidencia de la República por la coalición “Por el Bien de Todos”, rematando con la organización de un segundo fraude electoral y una segunda usurpación del Poder Ejecutivo Federal, con el que se derrota al movimiento político electoral democrático, encabezado por López Obrador; posteriormente, en el mismo año, es brutalmente reprimido el movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO); se da la descomposición de La Otra Campaña, la imposición de la denominada Ley del ISSSTE y de la Alianza por la Calidad de la Educación, etc.

Esta ofensiva del régimen no es más que una construcción oligárquica más, junto con la pobreza, la migración, la corrupción, la impunidad, etc., en la que han optado por la militarización del país, con el supuesto argumento de contener al crimen organizado, específicamente al narcotráfico, para lo cual ha sacado a los militares a patrullar las calles y carreteras de varios Estados de la República.

Por ello, la reforma constitucional en materia judicial, la militarización del país y los reacomodos de fuerzas en el bloque de poder, hoy cobran un nuevo significado, en el contexto de cierta agudización del conflicto social en México, pues están en curso la aprobación de la tercera generación de reformas estructurales:

a)La privatización de nuestros recursos energéticos;

b)El despojo y privatización de territorios, recursos naturales y patrimonio cultural;

c)La imposición de una iniciativa fiscal-hacendaria persecutoria;

d)La supresión de la Ley Federal del Trabajo, con lo que, se desarticularía la relación capital trabajo y la vida sindical y, se legalizaría la flexibilización y precarización laboral y;

e) El impulso a una Reforma del Estado, en donde se reconfigure el sistema político mexicano esencialmente como una “democracia de baja intensidad”.

Con estas reformas, se cancelarían las conquistas sociales de la Revolución de 1910-1917, se le impondría un vaciamiento a nuestro marco constitucional, se consolidaría la fractura del contrato social de la República, se cancelaria el derecho social y se desfondaría el Estado de Derecho. Sin lugar a dudas, esto supone una reacción popular de resistencia pacífica, o no, ante las cuales el Gobierno Federal se prepara colocando sus piezas de acorralamiento y ataque.

Lo anterior nos viene a delinear con claridad que, desde la segunda usurpación del Poder Ejecutivo Federal a manos de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, la decisión de desplegar la violencia institucional ya está tomada, al margen mismo de las instituciones y los poderes del Estado, combinándose con operativos de contrainsurgencia:
En donde lo primero, y bajo el pretexto del combate al narcotráfico, ha dejado un saldo de más de 23 mil muertes de mexicanos por ejecuciones extrajudiciales, alrededor de 2 mil muertes de mujeres y niños, por fuego cruzado y más de 7 mil desaparecidos en el país. De lo segundo, se viene alimentando la conformación de grupos irregulares de contrainsurgencia, de las deserciones mismas de soldados del ejército mexicano, las cuales ascienden a una cantidad de 200 mil, en donde la prioridad es contener las luchas populares, recomponer el esquema de dominación y reconstruir la hegemonía de los sectores oligárquicos; en este sentido, los cuerpos represivos institucionales y extrainstitucionales, constituyen ya no solo la columna vertebral del Estado, sino también su cerebro, el eje de dominación en su conjunto.

Por lo tanto, a partir de la radicalización de la agenda neoliberal y del despliegue de la doctrina de contrainsurgencia, no solo se están suprimiendo las garantías y los derechos de los mexicanos sino se está construyendo, a partir del andamiaje estatal oligárquico, un Estado de contrainsurgencia con expresión de “dictadura civil”, en donde se combinan tres experiencias que ha procesado la hegemonía norteamericana en el tejido indo-afro-latinoamericano y que empieza a asumir rasgos de realidad concreta en nuestra patria: la colombianización del Estado Mexicano; la puertoriqueñización del Estado Nacional Mexicano y; la hondureñización de una conducción política autoritaria en el país, es decir, la conformación de una dictadura civil.

Frente al fracaso de la estrategia neoliberal y el ocaso de la Nación Mexicana, el gobierno norteamericano viene a asumir el mando operativo y territorial de la seguridad nacional dentro de nuestro país, bajo la hipótesis de que el Estado Mexicano es un “estado fallido”.

No olvidemos que la idea del “Estado Fallido”, es una construcción imperialista, legitimada por sectores neoliberales, conservadores y de ultraderecha.

Frente a ello, despliegan la iniciativa de militarizar las relaciones sociales en México, dando cobertura a la inseguridad pública y manteniendo la anuencia para la actuación de la delincuencia organizada, particularmente de sectores del narcotráfico y de la contrainsurgencia extrainstitucional (prestarle atención al evento de San Juan Cópala).

Por ello, podemos decir sin equivocarnos que, las elites políticas, económicas, religiosas, culturales y militares de México, que mantienen una vocación neoliberal, una inclinación pro oligárquica, conservadoras y de derecha y una disposición pronorteamericana, han venido jugando con fuego, ya que, han venido profundizando el giro estructural de la Nación, al pasar de la dependencia y subordinación a la integración económica, política y militar con la hegemonía norteamericana.

Junto con esto, se hace explícito, evidente y público, la cultura delincuencial de las elites de nuestro país, que siempre han girado en torno al poder, demostrando que la única política publica que puedes desarrollar en el país es la corrupción y la impunidad, impulsando de manera irracional el enfoque militar al a la lucha política e institucionalizando el terror.

Bajo esta tendencia que marca la coyuntura nacional, podremos entender la naturaleza altamente conflictiva y en ocasiones con rasgos de barbarie, que se viven y marcan el momento actual del país, junto con los severos procesos de descomposición social, podremos entender el sentido y el contenido que ha asumido la conducción de la nación, ya que nos hemos convertido en una Nación en donde se viola de manera sistemática y permanente, los derechos fundamentales a la vida; en donde se quebranta nuestro derecho a la integridad física; en donde se incumple nuestro derecho a la seguridad social; en donde se contraviene nuestro derecho a la salud y la igualdad.

Bajo estas consideraciones es como podremos comprender el ascenso político de la derecha neocristera y la ofensiva que ha desatado el régimen en contra de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, al decretar la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro; podremos comprender por qué la ofensiva contra los trabajadores mineros; podremos comprender la paramilitarización de San Juan Cópala, entenderemos porque el asesinato de jóvenes y niños por parte de las Fuerzas Armadas Mexicanas, en Ciudad Juárez, en Reynosa Tamaulipas, etc.

Tal vez sabremos advertir, como se ha cumplido un año en que se suscitó la muerte de 49 niños de la guardería ABC de Sonora, y el cumplimiento de un año en que los niños sobrevivientes y sus padres están aprendiendo a vivir de manera diferente. Se cumple un año en el que se han realizado 15 marchas exigiendo justicia; se cumple un año en el que ha habido una huelga de hambre para ser escuchados; se cumple un año en que se ha deambulado, entregando solicitudes formales para ser recibidos por las altas autoridades de este país. Pero la evasiva y el silencio institucional como respuesta, es una agresión inadmisible a la memoria de los niños que perecieron y de los damnificados, pero sobre todo, a la vida de las madres y padres de los pequeños.

Esta actitud institucional, su indiferencia política e irresponsabilidad humana, no podremos considerarla a favor del pueblo de México ni de la Nación, más bien, es un insulto a nuestra vida personal, a nuestra vida familiar y a nuestra vida social.

Sin lugar a dudas, esto va a precipitar el surgimiento de nuevos actores sociales que modificaran el paisaje sociopolítico de México, ya que van a ser arrojados a la protesta social por el despojo y la exclusión económica y social a que los someten las políticas neoliberales. Irrumpirán los jóvenes, particularmente los estudiantes, junto con un abanico de organizaciones de inspiración identitaria (pueblos originarios, defensores de territorios y recursos naturales, de cuestión de genero y opción sexual, entre otros). Se acrecentará el peso de aquellas fuerzas sociales y políticas ya existentes, pero que, hasta el momento, carecen de una proyección nacional debido a los insuficientes niveles de movilización y organización que las caracterizaban y a las dificultades para instalar sobre el terreno de la política nacional sus formatos organizativos, tácticas de lucha y reivindicaciones históricas. Es factible sumar a las filas del antineoliberalismo a sectores de la clase media, a causa de sus procesos de pauperización y exclusión.

A todo ello, el Movimiento de Liberación Nacional deberá estar atento, para que pueda ser un componente en la contienda nacional para construir pensamiento critico; para que podamos generar iniciativas políticas convocantes, que buscan salidas al gremialismo, sectorialismo o a las agendas monotemática; para construir una salida que organice estratégicamente el descontento popular.

A T E N T A M E N T E
COMISION EJECUTIVA NACIONAL DEL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL
México D.F., Domingo 20 de Junio de 2010



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